Rubén Alonso
PP y PSOE están en contra de la independencia de Cataluña pero
sus estrategias para contener el soberanismo de esta región son diferentes.
Según afirma la edición digital de El País, el último paso en ese desafío ha
sido la resolución aprobada por el Parlamento catalán (con los votos de CiU,
ERC, ICV y CUP), que da a la Generalitat un plazo de tres meses para intentar
obtener del Gobierno central una autorización para la consulta y establece que,
si no hay autorización, la Generalitat fijará unilateralmente la fecha de ese
referéndum y la pregunta.
El PP afirma que no hay tiempo para autorizar la consulta,
por lo que, si finalmente Cataluña la convoca, el Ejecutivo la recurrirá ante
el Tribunal Constitucional para que este la paralice. El PSOE, sin embargo, ofrece
como solución al conflicto una reforma constitucional que reconozca la
“singularidad” de Cataluña. Los socialistas creen que esa reforma es la única
salida posible, pero no se pronuncian sobre las medidas a tomar en el corto
plazo si la Generalitat convoca finalmente la consulta.
En los próximos tres meses Rajoy establecerá contacto
continuo con el presidente catalán, Artur Mas. Rubalcaba también se reunirá con
él, así como con el representante del ala menos rupturista de CIU, Duran
Lleida. Sin embargo, las relaciones entre PP y PSOE se encuentran en un punto
muerto, en buena parte propiciadas por el caso Bárcenas.
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