martes, 26 de noviembre de 2013

Una mirada al pasado para despejarnos el futuro

Rubén Alonso Maciel

El  lunes 11 de noviembre, Zitek, el programa de apoyo a emprendedores de la UPV, nos hizo participes de un teatro interactivo (Etorkizulan) en el que a través de nuestras decisiones podíamos cambiar algunos de los principales acontecimientos más destacados de la historia. Lo que esta compañía proponía era dividirnos en pequeños grupos para viajar en el tiempo a diferentes épocas y experimentar de la manera más cercana posible el contexto social de cada una de ellas.



Así pues, mi grupo comenzó con la visita de unos seres del futuro que afirmaban que habían perdido su capacidad de relación y solo estaban capacitados para trabajar. Además, vivían en un mundo donde existía una única nación sin guerras. Seguidamente estos seres nos transportaron a la Revolución Francesa, donde nos dieron la posibilidad de guillotinar, encarcelar o liberar a Luis XVI. Nos apiadamos, a mi parecer demasiado y tras consensuarlo quedó únicamente encarcelado. Posteriormente nos llevaron a otros regímenes dictatoriales anteriores, como es el caso de la época de Cleopatra quien nos obligó a construirle una pirámide para que el mérito se lo llevara su hijo. También a la época de los Persas, que nos hicieron participar en unos juegos que se asemejaban a los duelos de entonces, con el fin de decidir quién se quedaba con el poder, si el rey absolutista soberano o su hermano que intentaba rebelarse y unirse al pueblo. Por la elección de los participantes, nos dimos cuenta de que estaba preparado para que ganase el rey absolutista y mostrarnos así las tremendas dificultades que tenía la gente de aquel tiempo. Finalmente nos juntaron a todos de nuevo en la revolución industrial. En ella un patrón de una empresa nos obligó a trabajar sin descanso, abusando de cada uno de nosotros y por un sueldo mínimo. Un grupo de obreros apoyados por los seres del futuro mencionados anteriormente, se rebelaron contra él haciendo posible el triunfo de la lucha obrera y todos juntos, con el puño en alto lo celebramos.

En definitiva, Zitek nos enseñó de una manera distinta y original, que cada uno es dueño de su propio destino y que aunque la situación actual es complicada, lo es para todos, sin olvidar que en otras épocas lo ha sido aun más. Con ello, nos invita a que si en algún momento necesitamos apoyo profesional para emprender o llevar a cabo una propuesta o idea, sepamos que están ahí y que podemos contar con ellos.

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